Ella guardaba entre las hojas de su libro favorito, un petalo de la rosa que él le regaló.
Hacía años que ya no se veían, por eso yo no lo entendía cuando me lo mostró.
Con el paso de los días y después de muchas charlas, casi que sentí la potencia de ese amor.
Lleva a todos lados las marcas de esa historia, y los ojos brillosos le nacen al nombrarlo.
Me enseñó que podes tener muchos amores importantes en una sola vida, sin que ninguno sea un error.
El vigor de la asolescencia, que lo hace más intenso pero no por eso menos real.
Y lo inolvidable de la fuerza con la que una historia te puede marcar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario