Si lo que estás buscando es descubrir quien soy, te tengo que contar sobre los lugares de los que me escapé, y quien era yo antes de ello.
Puedo contarte de esa habitación, y de cómo me encerraba con la luz apagada a llorar.
A veces en silencio...otras a los gritos.
Hasta quedarme sin esa voz que de todas formas no sentía tener.
La canilla fría, las uñas que raspan por estar recién cortadas, la garganta aspera y lástimada.
El oxido de la sangre en la boca mezclado con el sabor a angustia y decepción.
El eco de cada movimiento, sonando en ese cuartucho y retumbando en mi mente.
No puedo decirte dónde estoy, pero puedo decirte dónde no.
Nunca más ahí.
Promesa.
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