Aprendí a convertirte en verso
Para que dejes de dolerme
Y a eso que sale de mis dedos
Anclarlo en lo que siento al verte
La primera línea habla de tus ojos
Que la miel no se confunda con lo dulce
Y el miedo que sentía me parece poco
Comparado con lo que amarte me produce
Tuve que decidir, después de todo, no odiarte
Desde la paz y no desde la tormenta, recordarlo
Agradecer cuánto me hizo crecer el quererte
Y no olvidar lo vivido, si no transformarlo
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