lunes, 23 de abril de 2018

Veintitrés de abril

Histéricos, intensos, fuimos unos desalmados.
Preocupados por no dañar nuestra falsa reputación preferimos herirnos, traicionarnos.
Te negué para cuidarte, o eso creía.
Eso intenté.
Te perdí por ignorante, por soberbia.
Me lastimaste y te perdoné todas y cada una de esas veces.
Nunca creí cansarme de vos hasta que me di cuenta que quererte había dejado de ser suficiente.
Perdí cada batalla, me supero el cansancio y el resentimiento.
Me rendí con nosotros.
Pero te extraño.
Y a lo que siento aún no le ganó.

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