Me pinto de un rojo, casi un carmesí, los labios, para así sentirme poderosa; y como recordatorio de que puedo con absolutamente todo lo que me proponga...y de que las frases de Mr Wonderfull me aburren hasta el infinito.
Me pinto los labios con la total seguridad de que si quiero me los puedo despintar, permitirme estar triste y aún así seguir siendo poderosa.
Uso un rojo, casi casi un carmesí, porque me recuerda desde el fuego hasta la sangre, desde el amor y la pasión hasta lo ordinario y habitable.
Camino derecha. No me importa si no se escuchan mis pasos, yo los siento y hoy me alcanza con eso.
Me sé capaz, me sé suficiente. Me sé frágil y por eso entiendo cuándo necesito un incentivo para sentirme poderosa.
Me pinto los labios de rojo porque sé que esta noche vas a estar ahí, y de alguna forma necesito sobrevivir.
Mientras entro al salón "Europe" suena en mi cabeza, mezclada con un reggaeton de fondo.
Hoy se trata de mi. No de vos, no de tu sonrisa, no de la mirada compasiva de mis amigos.
De mi. Se trata de mi pudiendo superar la angustia. De mi consciencia gritando basta.
Hoy se trata de mi. Hoy y siempre.
Me pinto de un rojo, casi un carmesí los labios; y camino derecha, no para mostrarte lo que perdiste, no para hacerme notar; si no para palmearme la espalda y recordarme que sé hacerme feliz.
Me pinto de un rojo, casi un carmesí los labios, para así sentirme poderosa; y lo pongo en un poema para que cuándo me lo oigas recitar y veas mi boca teñida de ese color, entiendas que ese día voy dispuesta a conquistar el mundo.
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