miércoles, 31 de julio de 2019

0505

Se me fue de las manos el temita de idealizarte, y cuándo la ilusión se rompió, el golpe fue más duro que caer de espaldas al mar desde un acantilado.

Ventanilla

En los últimos dos años acumule encima de un colectivo las horas equivalentes a 17 poemas, muchas canciones, dos o tres vidas distintas y una infinidad de conversaciones que no voy a mantener jamás.
Y ojalá poder decir que lo mismo en destinos, pero la verdad es que fui y vine para salir de una cárcel y entrar en otra. Con la libertad bien sumisa y subida a un carrusel de pelicula gringa que en ningún momento se detiene a descansar.
Casi simulando una montaña rusa tan mala como a la que me subí cuándo tenía 12, esas que duran menos de un suspiro y no te da tiempo ni de gritar.
Con las puntas de mis dedos tocando a más de tres metros sobre el cielo y enterrada en el infierno que supone ver en bucle esa película de mierda que todos en algún momento disfrutamos.
Vaya, en la asquerosa rutina claro está.

jueves, 4 de julio de 2019

Carmesí

Me pinto de un rojo, casi un carmesí, los labios, para así sentirme poderosa; y como recordatorio de que puedo con absolutamente todo lo que me proponga...y de que las frases de Mr Wonderfull me aburren hasta el infinito.
Me pinto los labios con la total seguridad de que si quiero me los puedo despintar, permitirme estar triste y aún así seguir siendo poderosa.

Uso un rojo, casi casi un carmesí, porque me recuerda desde el fuego hasta la sangre, desde el amor y la pasión hasta lo ordinario y habitable.
Camino derecha. No me importa si no se escuchan mis pasos, yo los siento y hoy me alcanza con eso.
Me sé capaz, me sé suficiente. Me sé frágil y por eso entiendo cuándo necesito un incentivo para sentirme poderosa.
Me pinto los labios de rojo porque sé que esta noche vas a estar ahí, y de alguna forma necesito sobrevivir.
Mientras entro al salón "Europe" suena en mi cabeza, mezclada con un reggaeton de fondo.
Hoy se trata de mi. No de vos, no de tu sonrisa, no de la mirada compasiva de mis amigos.
De mi. Se trata de mi pudiendo superar la angustia. De mi consciencia gritando basta.
Hoy se trata de mi. Hoy y siempre.
Me pinto de un rojo, casi un carmesí los labios; y camino derecha, no para mostrarte lo que perdiste, no para hacerme notar; si no para palmearme la espalda y recordarme que sé hacerme feliz.
Me pinto de un rojo, casi un carmesí los labios, para así sentirme poderosa; y lo pongo en un poema para que cuándo me lo oigas recitar y veas mi boca teñida de ese color, entiendas que ese día voy dispuesta a conquistar el mundo.