sábado, 5 de enero de 2019

Nosotros

Dije un trillon de veces que son la historia de amor más linda del mundo.
Y aunque me encantaría relatar como sucedió todo, ya que los considero un manifiesto al "si se puede", no me corresponde a mi hacerlo.

Creo que lo único más lindo que un Ellos, con mayúscula; es el Nosotros que crearon, también con mayúscula por supuesto.

Mi infancia fue mágica, mucho debido a mis viejos. Todo debido a mis viejos, en realidad.

Sé que la pasión por la lectura es herencia de mi Mamá, a pesar de que no leemos lo mismo ni de la misma forma. Las dos supimos encontrar en los libros escapes para cuándo los necesitamos.
Ella me regaló la escritura también. Esta matrix poderosa en la que me vacío sin ningún pudor y que me llena el alma.

Lo intensa lo tengo por mi Papá, permítanme reír mientras lo digo. Él vive todo cómo si fuese el último día de su vida, incluso sin notarlo. A pesar de lo romántico que suena este accionar puede llevarte a varios golpes, en esos momentos no soy ni la mitad de valiente como él.
También saqué lo soñadora, y me gustaría extenderme acá pero aún no lo entiendo mucho.

Papi dice mucho que Ella lo salvó y que incluso amando con todas sus fuerzas a sus hijos, la Enana va a ser siempre lo más hermoso y verdadero que tiene en la vida.
No sé si Él se acordará del momento en que me dijo esas palabras, yo lo tengo grabado a fuego en el cuerpo, ese día fui consciente de lo cósmico e increíble de su unión. Y me sentí afortunada de  ser testigo de ello.

Mi mamá soñó toda la vida con una familia, nos lo cuenta siempre. O algo así. Ella dice que siempre soñó con ser mamá, pero cuando la veo largar una carcajada en la mesa sé que este es uno de sus sueños cumplidos; hijos, marido, perros y mucho amor.
Me amó desde antes de tenerme y se plantó firme con mi abuelo cuándo le contó que venía en camino, "Papi estoy embarazada, y no me importa que me retes porqué yo estoy feliz".
Estaba bastante loca, si me permiten decirlo.

No tengo recuerdos de cuándo eramos nosotros 3 solamente, y la verdad no me nace pensar en eso.

Cuándo mi hermano llegó nos completamos al fin. Así lo veo yo. No concibo una familia sin alguno de nosotros. Somos un equipo.

Nosotros crecimos entre abrazos y muchas risas. Nos enseñaron a decir "te quiero" cuándo lo sintamos. No nos da vergüenza llorar. Nos contamos prácticamente todo. Nos respetamos un montón.

Obvio que hubo momentos malos, pero incluso en ellos nos tuvimos para sostenernos.

Mis momentos favoritos son a la tarde, cuándo nos sentamos a merendar y hablamos de cualquier pavada. Cuándo Papi nos cuenta cómo le fue en el fútbol. Mami nos muestra algún vídeo de Instagram. Debatimos algo que nos resulta interesante. O nos vamos en carcajadas hasta que nos duele la panza de tanto reír.

Les debo cada partícula de lo que soy, y eso me hace feliz.

lunes, 17 de diciembre de 2018

No miran al cielo

El mundo nos pintó a las estrellas fugaces cómo extrañas y maravillosas.
Tenían razón a medias.
Si son maravillosas pero no son para nada extrañas.
El problema es que la gente no mira al cielo entonces no lo notan, pero yo te prometo que están ahí.
A pesar de que las veo caer seguido, para mi aún no pierden su magia y cada vez que las noto, pido un deseo. Muchos se me cumplieron.
El hecho de que sean comunes no las hace menos hermosas, menos increíbles.
Eso aplicado a todo.
A miradas, sonrisas, voces, abrazos. Una canción que escuchaste toda tu vida, un poema que te sabes de memoria. Ese libro que abrís en cualquier página por que entendes su historia.

viernes, 26 de octubre de 2018

Ay, 2018

Uuuff 2018. Te estás yendo ya. Faltan poco menos de tres meses para terminar este año que incié con tanta incertidumbre.
Fue el primero de muchos en el que partí soltera (aunque no sola) y me reencontré despúes de cinco años con la soledad. También no incié un diario como acostumbraba, lo cual fue extraño debido a que fuiste coronado por los cambios.
Me costó encontrarme en esta nueva ciudad y eso trajo de la mano viejos fantasmas que me arrastraron a una zona en la qué ya no quería volver a estar.
El primer semestre se puede resumir en muchas horas de llanto, tres ataques de pánico y una crisis existencial. No explotaba a ningún lado, estaba estancada de una forma burda. La universidad estaba siendo una experiencia muy buena, pero me seguía sintiendo sola. Estaba volviendo a intentar encajar, a callarme. Estaba volviendo a odiarme. Pasaba los días en lugar de vivirlos. Cuando recuerdo esos días tengo un gusto agridulce en la boca...
Pero, y esta es mi parte favorita debo admitir, llegó el segundo semestre.
El segundo semestre se puede resumir en una sola frase, que estoy tan orgullosa de poder decir ya que hacía mucho no lo decía de una forma tan segura: fui (soy) feliz.
Aunque también se podría resumir en cervezas, tomé más que en toda mi vida. En largas charlas, largas, eternas. En aprendizaje, tanto en la universidad cómo de con quienes compartí estos meses. Y es ahí donde quería llegar.
Ay 2018, fuiste tan intenso y complicado, pero vales toda la pena por la gente que conocí.
Unas más que otros, obviamente, pero todos en general.
Que miedo lo feliz que soy, no estoy acostumbrada.
Portate bien y terminalo en el tiron que vas. Por favor.

jueves, 11 de octubre de 2018

Relato I

Apoyado en el marco de la puerta desde el otro extremo de la habitación, con un gesto de superioridad en el rostro miraba con desdén a la gente del cuarto.
Estaba vestido sencillo pero no por eso descuidado. Jeans, zapatillas y la camiseta de una banda de rock que parecía tener más años que quién la llevaba.

Él me estaba mirando. Al principio creí que era idea mía, mis ganas de que me pase algo interesante esa noche, por eso cuándo lo vi acercarse a la mesa de tragos me alejé rápidamente. Ya había hecho muchos papelones como para lidiar con alguno nuevo.

Bruno caminaba con soltura mientras intentaba domar con una mano su pelo. Lo vi justo cuándo sonrió soberbio por no lograrlo, como quien de todas formas se sabe precioso. Se sirvió en un vaso el vino, estaba regresando a su lugar cuándo volvió y tomó la botella. Me llamó la atención y estaba a punto de decirle que era un maleducado,  pero me di cuenta que ya quedaban muy pocas personas como para que alguien quisiera, y de los pocos que estaban la mayoría ya estaba ebria.

Que me traten de loca, pero él me estaba mirando. Fijamente. Me estaba mirando fijamente y me estaba poniendo incómoda.

Ya era tarde, la noche había sido un fracaso, estaba sola sin poder irme a casa por que Nicolás me tenía que llevar y él estaba bastante ocupado en la boca de Juli,  me aburría y Bruno me estaba mirando. Esto podría terminar de tantas formas que de sólo pensarlo me daba miedo.

Distraída en mis pensamientos no me di cuenta del momento en que comenzó a caminar hasta la escalera. Traía la botella en una mano y la otra en alto con el vaso, cómo invitándome a brindar. Se detuvo en frente mío, aún ofreciéndome el vaso pero sin decir una sola palabra. La diferencia de altura al estar yo sentada y él parado me hacía quedar al alcance de la botella. Me negué al vaso y levantó los hombros sin insistir.

Se sentó a mi lado, “sos lo más interesante que pasó en esta reunión” dijo por lo bajo y arrastrando las palabras.
“Sos lo más extraño que me pasó en esta reunión” le respondí sin mirarlo, también en susurros.

Me miró, de reojo lo noté. Duró unos segundos y cuando al fin me decidí a regresarle la mirada él levantó esta vez la botella. Hizo ademán de tomar un trago y a medio camino de la misma a sus labios se arrepintió y me la ofreció. La acepté.

“Sos lo más interesante que me pasó en el año”, dijo riéndose.

“Es el alcohol”, exclame sonriendo mientras bebía.

“Ojalá”, respondió mientras se apoyaba en mi hombro.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Por si alguna vez llegas a leerlo, es para vos

Van a pasar los años, los días, las horas.
No vas a volver a hablarme nunca en la vida.
Voy a vivir nuestra historia sola y sólo de recuerdos.
Aunque alguien ocupe el lugar que nunca merecí pero en su momento tuve.
Aunque el lugar que nunca me animé a darte lo tenga alguien más.
Aunque me pese la vida admitirlo.
Que te comas el mundo entero y en las sombras te aplauda.
Siempre una parte mía va a estar dispuesta a tirar todo y apostar por vos.
Que estar juntos bajo esa lluvia fue un placer.
Felicidades.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

i n s o m n i o I

Ya no, que miedo.
A estas alturas el año pasado estaba sumida en tantísima mierda que hoy me cuesta reconocerme en el espejo.
Tenía las ojeras mucho más marcadas, pesaba tres kilos menos, no me levantaba de la cama salvo que sea obligación, mis ojos siempre estaban hinchados y mi cara húmeda por las lágrimas.
No te despediste, no fue gradual. Me empujaste fuera de tu vida sin darme siquiera derecho a réplica.
Ese dolor fue tan palpable que llegué a creer que nunca se iba a ir. Me acostumbré a convivir con él; sabía disimularlo, entendí que no desaparecía si no que cicatrizaba por algunas épocas, supe darme cuenta cuándo la herida estaba por abrirse y muchas noches (más de las que me gustaría admitir) me desgarro en carne viva.
Por eso me costó tanto reconocer cuándo se fue. De hecho aún no sé en que momento dejó de habitar en mi.
No es que de repente me di cuenta que podía vivir sin vos, eso ya lo sabía; lo increíble fue entender que ya no me quitaba el sueño no tenerte conmigo.
Y no sé como explicar el alivio que me abraza, no lo entenderías. Porsupuesto que yo sabía que en algún momento iba a salir de tantas penumbras, pero la pesadez dolía y asfixiaba tantísimo que llegué a sentir pánico de vivir así para siempre.
Cambié mucho, por suerte.
Por suerte también no me enojé con el amor, hubiese sido triste culparlo de tus errores.
Hoy vuelvo a descubrir el mundo desde otra perspectiva y te agradezco la ínfima parte que tenés que ver con eso.

Me había olvidado que el insomnio podía tener otros nombres.

Como el mío, por ejemplo.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Hola Abu

Hola Abu, te extraño mucho.
Se está poniendo complicada la cuestión...no sé por dónde empezar la verdad.
Es muy estúpido hablarte por acá? Cómo si te llegara?
Tengo tantas cosas por contarte Negrito, ya pasaron muchos meses del egreso pero aún así siento que no cerre del todo el secundario por no tenerte ahí esa noche...todo el esfuerzo fue para vos, ese logro es más tuyo que mío.
Empecé la universidad Abue y es todo lo que soñamos, es increíble. Me encanta ir, disfruto un montón de los debates, lo que nos dan para leer, los profesores, la gente.
La gente Abuelo, la gente es lo mejor hasta ahora. El grupito con el que terminé juntandome me vuela la cabeza; son tan piolas, tan inteligentes, para nada mala leche, saben escuchar. Me da hasta vergüenza lo feliz que me hace todo lo que estoy viviendo. Creo que son tan sinceros, tan puros que no se dan cuenta de lo que significa para mi tenerlos todos los días cuando voy a cursar.
Quisiera presentartelos Viejo...que les cantes en guaraní, les compartas tereré de agua, los invites a comer asado un domingo, les cuentes unas mil veces las mismas historias de tu infancia, los cagues a pedo por fumar y les pases cigarrillos a escondidas.
Te encantarían Abuelo, te prometo que si, los amarías.
Los findes camino por el pueblo, generalmente a la tarde y espero cruzarte en alguna de las esquinas...en tu bici, silbando bajito, tarareando canciones del Sabalero.
Nadie me dijo "Grosito" nunca más, es como si el mundo se hubiese puesto de acuerdo para que nunca más me toque escucharlo en voz alta...de todas formas no sé como reaccionaría si alguien me llamara de esa forma.
Te extraño mucho Abu, hoy te espero en mis sueños, necesito un abrazo.

jueves, 23 de agosto de 2018

Hubo un chico

Hubo un chico hace un tiempo.
Él escuchaba canciones mientras yo nos escribía historias.
Dormíamos poco y hablábamos mucho.
No coincidíamos en todo, no nos poníamos de acuerdo nunca.
Él disfrutaba del sol y yo estaba enamorada de la luna.
Me enseñó a quererme. Le enseñé a soñar.
Aveces nos reíamos. Aveces nos rompíamos.
Podía escucharme cuando ni yo soportaba mi voz.
Yo podía mirarlo incluso cuando no se reconocía.
Éramos una mierda pero encajábamos.
Éramos una mierda pero nos amamos.

(Basado en un tweet de @underrtheskinn)

miércoles, 15 de agosto de 2018

Trece de agosto

"Hay un momento, un segundo, contundente. En el qué todo ese sin sentido desaparece, se evapora. Y el corazón grita gracias, gracias a mi mismo por haber resistido."

martes, 7 de agosto de 2018

Somos infinitos

Nadie tiene noción de qué es o de qué está hecho el infinito.
Por esto, me tomo el atrevimiento de, en mis recuerdos, mudarte allí.
Dónde puedo lavar mis culpas tranquila, ahí vamos a vivir siempre lo que en el ahora te negué.