lunes, 24 de abril de 2023

25 de Abril

Hace un tiempo leí (ahora no recuerdo de quién es) qué cuándo naces en una casa en llamas, creces pensando que el mundo entero está ardiendo.
Tiene sentido, después de todo eso es todo lo que conoces.

A mí me pasó al revés.

Mi casa siempre fue lugar seguro donde aterrizar, lugar blandito para dormir una siesta y descansar de lo que hacía doler afuera.

En casa estaba a salvo. Estaba bien.

Hasta que él llegó con una topadora y la tiró abajo.

Desde ese momento siento constantemente que si doy un paso de más, uno de menos o uno en falso...todo va a explotar otra vez. Siempre siento que algo se está por romper.

Quizás ese 'algo' soy yo. A veces me parece que soy yo. Quizás estaría segura de que ese 'algo' soy yo si en realidad no supiera que estoy rota desde antes que mí casa se caiga.

Quizás yo era un augurio de eso que nadie vió venir.

Sé que desde ese día todo duele, constantemente todo está sucio y roto.

Yo principalmente.

¿A dónde vas cuando casa se viene abajo?

¿A dónde vas si casa es el único lugar a dónde querés ir?

¿A dónde vas cuando querés ir a casa y casa ya no existe?

Desde ese día siento que estoy siempre corriendo, corrí tanto que me perdí.
En algún momento entre el inicio y el presente empecé a correr en círculos, o en zig zag.
En algún instante, sin darme cuenta, dejé de correr y empecé a huir.

Di tantas vueltas que ya no sé en qué dirección ir.

Quizás estar pérdida es sólo otra forma de estar rota.

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