Estabas en el medio de ese grupito de pibes sudorosos, que festejaban a los gritos un partido.
Y podrías haber sido uno más, pero no.
Esa noche, en ese instante, no fuiste uno más.
Ni esa noche, ni nunca.
jueves, 26 de septiembre de 2019
jueves, 12 de septiembre de 2019
p(r)o(bl)ema
Creo que tengo un poema,
o un problema,
ya no entiendo cuál es la diferencia
desde que todos mis problemas son contigo
y todos mis poemas para ti.
o un problema,
ya no entiendo cuál es la diferencia
desde que todos mis problemas son contigo
y todos mis poemas para ti.
@figuens en Twitter
miércoles, 11 de septiembre de 2019
Once de septiembre
Feliz 11 de septiembre
Perdón
Gracias
Te quise
Te quiero
Perdón
Perdón
Perdón
Te quiero
Perdón
Gracias
Te quise
Te quiero
Perdón
Perdón
Perdón
Te quiero
viernes, 6 de septiembre de 2019
Amor
Escribir sobre amor garpa, siempre estuvo de moda. Es la máxima aspiración del artista, la inspiración más pura.
El amor que hoy nos llega, con el que nos bombardean en masividad los medios y las redes, no siempre se corresponde con el real, el tangible, el que conocemos.
El amor no está en las rimas copadas conocidas que se ponen en un sticker o se viralizan en un tweet.
No es el salvavidas en un naufragio ni el abrazo en una tormenta.
Es que, el amor no son frases hermosas o metáforas largas y esplendorosas que te dejan un buen sabor de boca sin decirte nada realmente.
Es la cotidianeidad, la rutina, el verse todos los días.
Es encontrarse constantemente, es elegirse una y otra vez sin siquiera pensarlo, la seguridad de saber que se está.
Es no buscar ni encontrar nada, porque nunca desaparece.
El amor es constante.
El amor es un hermano, es el abrazo de tu hermano, el asado con amigos, dos perritos corriendo en la calle, es un día de sol en la plaza del pueblo.
Para mi, el amor, siempre fueron mis viejos. Ver a mis papás abrazados, verlos caminar de la mano unos pasos más adelante.
Qué no sean sólo "papi y mami", que sean Beto y Cintia. Saber que somos un equipo pero que ellos no dejan de ser una pareja, que está familia inició con ellos mirándose, que ahora somos cuatro porque primero fueron dos.
El amor es que se rían juntos, que tengan chistes en común, que tengan chistes internos, que no se olviden el uno del otro, que se entiendan con una sola mirada, que su gente haya crecido en la utopía del amor verdadero, que sepamos que existe y qué es revolucionario.
Amor es el alfajor que compartían cuando eran novios, las bandas que le mostraron al otro, la música que escuchaban juntos.
Regalarse libros, dedicarse canciones.
Viajar solos, visitar museos, hablar de historia, compartir la lucha, conmoverse en los recuerdos, reírse de las mismas anécdotas.
Contarle a sus hijos en la mesa de la cena todos los relatos, terminar la frase del otro, saber qué les apasiona.
Y es que al final del día son estas historias las que añoran los artistas, las que inspiran los grandes poemas, las que te enseñan que es posible, las que no te permiten dejar de creer, las que están ahí intactas, las que te enamoran porque desprenden amor, las que se transforman en su definición, las que no podes explicar porque simplemente sucedieron.
Porque esa es la magia, ahí radica la magia; en qué el amor sucede, el amor es.
Al hablar de amor nunca se necesita poner de más; así sólo o arrastramos a un vacío, lo transformamos en un marketineo de los sentimientos.
Amar es amarse, amarte, amarnos.
Que se amen sucede, es, está; no hay magia más grande que esa. No hay fiesta más linda.
Y es por eso que siempre fueron, y son, la línea en dónde inician todos mis poemas de amor.
El amor que hoy nos llega, con el que nos bombardean en masividad los medios y las redes, no siempre se corresponde con el real, el tangible, el que conocemos.
El amor no está en las rimas copadas conocidas que se ponen en un sticker o se viralizan en un tweet.
No es el salvavidas en un naufragio ni el abrazo en una tormenta.
Es que, el amor no son frases hermosas o metáforas largas y esplendorosas que te dejan un buen sabor de boca sin decirte nada realmente.
Es la cotidianeidad, la rutina, el verse todos los días.
Es encontrarse constantemente, es elegirse una y otra vez sin siquiera pensarlo, la seguridad de saber que se está.
Es no buscar ni encontrar nada, porque nunca desaparece.
El amor es constante.
El amor es un hermano, es el abrazo de tu hermano, el asado con amigos, dos perritos corriendo en la calle, es un día de sol en la plaza del pueblo.
Para mi, el amor, siempre fueron mis viejos. Ver a mis papás abrazados, verlos caminar de la mano unos pasos más adelante.
Qué no sean sólo "papi y mami", que sean Beto y Cintia. Saber que somos un equipo pero que ellos no dejan de ser una pareja, que está familia inició con ellos mirándose, que ahora somos cuatro porque primero fueron dos.
El amor es que se rían juntos, que tengan chistes en común, que tengan chistes internos, que no se olviden el uno del otro, que se entiendan con una sola mirada, que su gente haya crecido en la utopía del amor verdadero, que sepamos que existe y qué es revolucionario.
Amor es el alfajor que compartían cuando eran novios, las bandas que le mostraron al otro, la música que escuchaban juntos.
Regalarse libros, dedicarse canciones.
Viajar solos, visitar museos, hablar de historia, compartir la lucha, conmoverse en los recuerdos, reírse de las mismas anécdotas.
Contarle a sus hijos en la mesa de la cena todos los relatos, terminar la frase del otro, saber qué les apasiona.
Y es que al final del día son estas historias las que añoran los artistas, las que inspiran los grandes poemas, las que te enseñan que es posible, las que no te permiten dejar de creer, las que están ahí intactas, las que te enamoran porque desprenden amor, las que se transforman en su definición, las que no podes explicar porque simplemente sucedieron.
Porque esa es la magia, ahí radica la magia; en qué el amor sucede, el amor es.
Al hablar de amor nunca se necesita poner de más; así sólo o arrastramos a un vacío, lo transformamos en un marketineo de los sentimientos.
Amar es amarse, amarte, amarnos.
Que se amen sucede, es, está; no hay magia más grande que esa. No hay fiesta más linda.
Y es por eso que siempre fueron, y son, la línea en dónde inician todos mis poemas de amor.