Histéricos, intensos, fuimos unos desalmados.
Preocupados por no dañar nuestra falsa reputación preferimos herirnos, traicionarnos.
Te negué para cuidarte, o eso creía.
Eso intenté.
Te perdí por ignorante, por soberbia.
Me lastimaste y te perdoné todas y cada una de esas veces.
Nunca creí cansarme de vos hasta que me di cuenta que quererte había dejado de ser suficiente.
Perdí cada batalla, me supero el cansancio y el resentimiento.
Me rendí con nosotros.
Pero te extraño.
Y a lo que siento aún no le ganó.
lunes, 23 de abril de 2018
Veintitrés de abril
miércoles, 4 de abril de 2018
Cuatro de abril
Aún me cuesta sentir esta ciudad como mi hogar. Me parece estar de paso todo el tiempo, como mini vacaciones todas las semanas.
No extraño al pueblo pero si a mi gente.
Tener a mi mejor amiga lejos es una tortura horrible.
Me siento sola constantemente, no tengo a nadie a quien recurrir.
No formé lazos nuevos y los que tenía en este momento parecen sostenidos con hilos de coser.
No extraño al pueblo pero si a mi gente.
Tener a mi mejor amiga lejos es una tortura horrible.
Me siento sola constantemente, no tengo a nadie a quien recurrir.
No formé lazos nuevos y los que tenía en este momento parecen sostenidos con hilos de coser.